El sonido de las olas del mar y de su risa, el olor a sal y a frío, la oscuridad de un dia gris y las luces iluminando el reflejo del agua. Ya no me oprime el pecho, creo que siento un poquito de felicidad.
Salvarte
Besarte los domingos que no nos apetece nada, salvarte los lunes de madrugones con alguna tontería, quererte el resto de la semana, cenar ensaladas hechas en el coche y dejar el postre para el final, justo cuando nos despedimos y te pido 5 minutos más, mientras escucho la lluvia, la música, tu risa o nada. Nos salvamos sin querer.
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