Salvarte

Besarte los domingos que no nos apetece nada, salvarte los lunes de madrugones con alguna tontería, quererte el resto de la semana, cenar ensaladas hechas en el coche y dejar el postre para el final, justo cuando nos despedimos y te pido 5 minutos más, mientras escucho la lluvia, la música, tu risa o nada.

Nos salvamos sin querer.

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