Ni en estos tiempos que no sabemos en que dia vivimos, aún sentimos la pesadez de los domingos. 
La pereza y tristeza aplastante, de "mañana lunes" y, en este caso, otro día más para sumar a los dias que no estamos ni con quien queremos ni donde queremos.
Cuando si lo estemos, en ese lugar que te llena el corazón con su olor y su ruido, cuando estemos con la gente que te llena la cara de sonrisas y el pecho de felicidad, los domingos seguirán siendo domingos, pero estaremos un poquito más felices y un poco menos nostálgicos.

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